atomix


Atomix fue uno de esos juegos que descubrí por accidente, pero que terminé jugando durante horas. Tiene ese encanto de los juegos retro que no necesitan gráficos espectaculares para atraparte, solo una buena mecánica de juego. Me gustó cómo cada nivel parecía una especie de laberinto mental, en donde había que mover los átomos en el orden correcto y con la trayectoria exacta para formar la molécula objetivo. No hay margen para improvisar sin pensar; si mueves algo sin planearlo, puedes quedar bloqueado y tener que reiniciar. Eso me generaba frustración a veces, pero también una sensación increíble cuando finalmente resolvía un nivel complicado. Además, me parece genial cómo el juego mezcla conceptos científicos con mecánicas de puzzle puro. En definitiva, es un juego que requiere más cerebro que reflejos, y eso lo hace único incluso hoy en día

 

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